Construido por presos que soportaron temperaturas bajo cero para transportar materiales en Ushuaia, hoy el tren revive su pasado como paseo turístico emblemático y ofrece un vínculo único con la historia del sur argentino.
Durante las primeras décadas del siglo XX, el tren surgió como un medio de transporte para trasladar materiales desde el presidio hacia zonas de bosque y aserraderos. La construcción estuvo a cargo de reclusos que trabajaban en condiciones extremas, enfrentando nieve, bajas temperaturas y exigencias físicas brutales para mantener el recorrido operativo.
A lo largo del tiempo, el servicio sufrió altibajos: luego del cierre de la prisión y la caída del sistema ferroviario, la vía quedó abandonada. Fue recién en 1994 cuando se restauró, con réplicas de locomotoras a vapor, vagones calefaccionados y un sistema de audio que permite relatar la historia del trayecto mientras los viajeros lo recorren.
Hoy, el trayecto completo dura aproximadamente 1 hora y 45 minutos, con paradas y la opción de combinar el viaje con exploraciones dentro del parque natural. Las tarifas varían según nacionalidad, edad y tipo de servicio, y los pasajes pueden adquirirse tanto en la estación como en la web oficial.





