Una reciente investigación de la University of Illinois Urbana‑Champaign puso bajo la lupa uno de los interrogantes más comunes para quienes entrenan con fuerza: ¿“cualquier carne” rinde igual para generar masa muscular? La respuesta fue clara: no todos los cortes de carne son iguales en su efecto.
El estudio analizó a 16 adultos jóvenes y activos que tras realizar una rutina de fuerza, consumieron una de tres opciones: una hamburguesa de cerdo magro, una hamburguesa de cerdo grasa, o bien una bebida de carbohidratos. En el momento de medir la síntesis de proteínas musculares —mediante biopsias y análisis de sangre, antes y cinco horas después del ejercicio— surgió una diferencia importante
Los participantes que optaron por la carne magra mostraron un 47 % mayor síntesis de proteínas musculares respecto del mismo tipo de carne pero con más grasa. En contraste, aquellos que consumieron carne con alta proporción de grasa apenas superaron en rendimiento a los que solo tomaron carbohidratos.
Los investigadores explican que la grasa en exceso ralentiza la digestión y el paso de los aminoácidos al músculo en el momento óptimo post-entrenamiento (“ventana anabólica”), lo que reduce la señalización metabólica necesaria para el crecimiento muscular.
Según el artículo, los cortes de cerdo magros como el lomo, el solomillo o la pierna (pernil) desgrasada son especialmente recomendados. Además, se sugiere combinar otras fuentes de proteína (huevo, lácteos, pescado, legumbres) y distribuirlas en 3 a 4 comidas al día para mantener la respuesta anabólica.
También se recomienda que menos del 10 % de las calorías diarias provengan de grasas saturadas, en línea con advertencias de organismos como la World Health Organization (OMS) y la Mayo Clinic.





