El ajuste se debe a la caída del consumo interno y al auge de las importaciones desde China, que reducen la producción local.
La planta de Essen en Venado Tuerto llevó a cabo un recorte significativo: más de treinta trabajadores —entre permanentes y eventuales— perdieron su empleo, mientras que los turnos se vieron reducidos por la menor demanda. Según los gremios, el consumo de ollas, sartenes y otros artículos metálicos para cocina cayó de forma sostenida, lo que presionó los niveles de producción.
Además, la empresa está modificando su estructura productiva: comenzó a incorporar piezas semiterminadas importadas desde China, lo cual reemplaza etapas históricas de la fabricación en la planta local. Este cambio afecta directamente la necesidad de mano de obra en áreas como fundición y mecanizado.
El sindicato denunció que la reestructuración transforma el perfil de la fábrica: líneas que antes operaban con dotaciones altas ahora funcionan con menos personal, y algunos sectores quedaron desactivados durante determinados períodos, lo que profundiza la incertidumbre entre los trabajadores.





