El liderazgo iraní reforzó posiciones militares en el Golfo Pérsico y definió un esquema de sucesión en caso de que el jefe de Estado sea eliminado o quede incomunicado.
El gobierno de Irán declaró el estado de “alerta máxima” para sus fuerzas armadas frente a la posibilidad de un ataque por parte de Estados Unidos. En paralelo, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, habría establecido un mecanismo de sucesión para garantizar la continuidad del poder.
Según publicó The New York Times, Teherán comenzó a desplegar misiles y a reforzar posiciones estratégicas en el Golfo Pérsico, además de preparar un esquema de reemplazo ante un eventual asesinato o secuestro del jefe de Estado. Entre los nombres señalados figura Ali Larijani como posible sucesor.
Las autoridades iraníes consideran inminente una ofensiva militar, pese a que continúan negociaciones con países occidentales en torno al programa nuclear. En ese contexto, se habrían instalado lanzaderas de misiles balísticos en zonas fronterizas que permitirían alcanzar objetivos en Israel.
En las últimas horas, Irán realizó maniobras navales y pruebas de misiles, además de cerrar de manera intermitente su espacio aéreo. También se reportaron movimientos en el estratégico estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio energético global.
Jamenei advirtió públicamente que cualquier agresión tendría consecuencias severas y aseguró que las fuerzas iraníes están preparadas para responder. El plan de contingencia incluye varios niveles de sucesión para cargos militares y gubernamentales bajo su órbita directa, así como la delegación de facultades en un círculo de confianza ante un eventual escenario de crisis.





