El gobierno qatarí advirtió que el impacto económico superará los US$ 20.000 millones anuales y afectará el suministro hacia Europa y Asia.
El Primer Ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, alertó sobre las consecuencias de los ataques atribuidos a Irán contra el principal centro de distribución de gas del país, al señalar que tendrán efectos significativos en el abastecimiento energético a nivel global.
El foco del impacto se concentra en la planta de Ras Laffan Industrial City, una de las mayores terminales de exportación de gas natural licuado del mundo, que sufrió daños severos tras los bombardeos con misiles.
Según las autoridades energéticas, las pérdidas económicas derivadas del ataque alcanzarían unos 20.000 millones de dólares anuales. Además, se registró una caída del 17% en la capacidad de producción de gas natural licuado, lo que compromete el flujo hacia mercados clave.
El ministro de Energía, Saad Sherida al-Kaabi, indicó que las reparaciones en las instalaciones afectadas podrían demorar entre tres y cinco años, lo que prolongará el impacto sobre la oferta global de energía.
Entre los países más afectados por la interrupción del suministro figuran economías de Europa y Asia, como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, altamente dependientes del gas qatarí.
En paralelo, la escalada generó preocupación en la región. Irak expresó su rechazo a los ataques contra infraestructuras energéticas y advirtió sobre los riesgos para la estabilidad, en un contexto de tensiones crecientes que también involucran rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.







