Más de la mitad de los alumnos acumula al menos 15 inasistencias al año, en un fenómeno que se intensificó en los últimos años y muestra fuertes desigualdades entre provincias.
El ausentismo en el nivel secundario aumentó en la Argentina y ya alcanza a más de la mitad de los estudiantes. Según datos recientes, el 51% de los alumnos del último año declaró haber faltado 15 días o más hasta octubre de 2024, lo que representa un incremento de siete puntos porcentuales respecto a 2022.
El fenómeno no es homogéneo y presenta marcadas diferencias regionales. La provincia de Buenos Aires lidera los niveles de inasistencia, seguida por la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y La Pampa. En contraste, Santiago del Estero, San Juan y Jujuy registran los porcentajes más bajos.
El informe también advierte una “polarización” en la asistencia: crece el grupo de estudiantes con altos niveles de ausentismo, mientras se mantiene estable el de quienes faltan poco. En particular, aumentó la proporción de alumnos que acumulan más de 20 inasistencias anuales.
Entre los motivos principales, los problemas de salud encabezan la lista, seguidos por la falta de motivación para asistir a clases. También influyen dificultades de acceso a la escuela, llegadas tarde y otros factores personales o familiares.
Especialistas advierten que el impacto del ausentismo va más allá del rendimiento académico inmediato, ya que incrementa el riesgo de repitencia, abandono escolar y dificultades en el desarrollo social y emocional de los estudiantes.
A largo plazo, el problema se vincula con menores oportunidades laborales e ingresos más bajos en la adultez. Sin embargo, aún no existe en el país un sistema consolidado de datos abiertos que permita monitorear con precisión las inasistencias y diseñar políticas públicas más efectivas.







