Las autoridades rusas informaron que más de 430 vehículos aéreos no tripulados fueron lanzados contra la región de la capital. En paralelo, Moscú advirtió a los países bálticos por un presunto apoyo a las operaciones ucranianas.
Moscú fue blanco durante la noche del mayor ataque con drones atribuido a Ucrania en los últimos dos años, según informaron las autoridades rusas. De acuerdo con el alcalde de la capital, Sergei Sobyanin, más de 430 vehículos aéreos no tripulados fueron lanzados contra la región y la mayoría fue interceptada por los sistemas de defensa antiaérea.
Sobyanin precisó que 36 drones fueron derribados mientras se aproximaban a la ciudad y sostuvo que las defensas lograron neutralizar el resto antes de que alcanzaran zonas cercanas a la capital. Hasta el momento, las autoridades no reportaron víctimas ni daños materiales de consideración.
El ataque superó al registrado el pasado 4 de julio, cuando, según el gobierno ruso, más de 200 drones fueron dirigidos hacia la región de Moscú, en una de las mayores ofensivas aéreas desde el inicio del conflicto.
En paralelo, Rusia endureció sus advertencias hacia los países bálticos. El viceministro de Relaciones Exteriores, Mikhail Galuzin, afirmó que esas naciones están «jugando con fuego» al, presuntamente, permitir el uso de su territorio para operaciones contra objetivos rusos en el marco de la guerra en Ucrania.
El funcionario aseguró que Letonia y otros países bálticos habrían facilitado corredores aéreos para drones ucranianos, una acusación que esas naciones rechazaron de manera reiterada. Moscú sostiene que esa colaboración podría tener consecuencias, mientras persiste la escalada de tensión en la región.









