La provincia puso en marcha un plan de dos años con una inversión cercana a los $12.000 millones, la incorporación de 30 profesionales y nuevas obras para ampliar la capacidad de atención. La escasez de psiquiatras obligará a recurrir a equipos de otras jurisdicciones mediante telemedicina.
El gobierno de Sergio Ziliotto puso en marcha una emergencia de salud mental por un período de dos años, con un programa destinado a ampliar la capacidad del sistema sanitario y responder al incremento de la demanda. La iniciativa contempla una inversión cercana a los $12.000 millones y la incorporación de 30 profesionales a la planta permanente.
El plan también incluye obras en los hospitales Lucio Molas y René Favaloro, la creación de cinco Centros de Día y el refuerzo de los servicios en Santa Rosa, General Pico, General Acha, Victorica, Guatraché y 25 de Mayo. La medida se implementa a partir de la Ley 3642, aprobada por unanimidad en la Legislatura provincial.
Uno de los principales problemas reconocidos por las autoridades es la falta de especialistas, especialmente de psiquiatras. El subsecretario de Salud Mental y Adicciones, Martín Malgá, señaló que la provincia recurrirá a profesionales de otras jurisdicciones mediante herramientas de telemedicina para ampliar la cobertura.
La estrategia contempla además casi duplicar la cantidad de camas destinadas a internación, aunque durante la presentación no se precisó públicamente cuál es la capacidad actual ni qué cantidad de pacientes requieren atención. Tampoco se detallaron los tiempos de espera, la distribución de especialistas por localidad ni el porcentaje de los recursos que se destinará a infraestructura, salarios, medicamentos y dispositivos comunitarios.
El desafío será garantizar que la ampliación anunciada se traduzca en una mayor disponibilidad de atención y no quede limitada a nuevas inversiones o incorporaciones. La telemedicina puede contribuir a cubrir parte del déficit profesional, pero no reemplaza la atención presencial, las guardias especializadas, los equipos interdisciplinarios ni el seguimiento de pacientes en situaciones de mayor complejidad.
Durante los dos años de vigencia de la emergencia, el impacto del programa podrá evaluarse a partir de indicadores concretos como las camas efectivamente habilitadas, los profesionales incorporados, la reducción de los tiempos de espera y la cobertura en localidades alejadas de los principales centros urbanos. La declaración de la crisis representa el reconocimiento de una problemática que atraviesa al sistema sanitario provincial y plantea al gobierno el desafío de demostrar resultados sostenidos.









