La dirigente progresista obtuvo el 56,1% de los votos en las primarias y buscará en noviembre quedarse con la banca que dejó vacante Marco Rubio.
La demócrata Angie Nixon, de 42 años, protagonizó una de las principales sorpresas de las primarias de Florida al derrotar al exasesor del Consejo de Seguridad Nacional Alexander Vindman y convertirse en la candidata del Partido Demócrata para disputar una banca en las elecciones de noviembre.
Nixon obtuvo el 56,1% de los votos frente al 43,9% de Vindman, en una contienda marcada por la fuerte diferencia en el financiamiento de las campañas. La dirigente recaudó alrededor de 975.000 dólares, mientras que su rival superó los 16,3 millones de dólares.
La candidata, identificada con el ala socialista del Partido Demócrata, logró una ventaja especialmente amplia en los condados con mayor población negra y en aquellos con menores niveles de educación universitaria. Su campaña se apoyó principalmente en las redes sociales y en una estructura territorial basada en pequeños aportes.
La victoria fue interpretada como un revés para el sector más tradicional del partido y como una nueva señal del crecimiento de candidatos progresistas dentro de las primarias demócratas. Nixon había desafiado a Vindman desde la izquierda y durante la campaña se incorporó a Socialistas Democráticos de América.
En su discurso de victoria, la dirigente sostuvo que el resultado reflejó el descontento de parte del electorado con la situación económica y defendió propuestas como la reducción de los costos, mejores salarios y un sistema de salud con cobertura universal. También planteó que el triunfo representa un mensaje para la dirigencia demócrata nacional.
Nixon enfrentará en noviembre a la senadora republicana Ashley Moody, exfiscal general de Florida, en una elección que pondrá a prueba la capacidad del Partido Demócrata para recuperar terreno en un estado que durante los últimos años se consolidó como uno de los principales bastiones republicanos.









