La amenaza de una guerra comercial disparó la volatilidad global y llevó capitales a activos refugio, pero en el mercado local apareció un “oro blanco” que sigue su propio rumbo.
La política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir a los mercados internacionales tras amenazar con aranceles a países de la OTAN por el conflicto en torno a Groenlandia. El impacto fue inmediato: el índice de volatilidad VIX saltó más de 15% y se encendieron las alarmas por una posible escalada comercial.
En ese contexto, los inversores buscaron refugio en los metales preciosos. El oro subió más de 2,5% y la plata avanzó más de 6%, reflejando el aumento del miedo y la huida de activos de riesgo, en un escenario de creciente incertidumbre geopolítica.
Las tensiones también golpearon a las acciones, en especial al sector tecnológico, mientras se elevó la prima de riesgo en Europa ante la posibilidad de aranceles de hasta 200% y eventuales represalias comerciales por parte de la Unión Europea.
En paralelo, desde Argentina surgió una alternativa que se movió por carriles distintos: el litio, conocido como el “oro blanco”. Los Cedear vinculados al sector mostraron subas destacadas, con el papel de Lithium Americas acumulando ganancias superiores al 30% en lo que va del año.
El mercado del litio, altamente volátil, dejó atrás el derrumbe provocado por la sobreoferta china y volvió a superar los USD 20.000 la tonelada, tras haber tocado mínimos cercanos a los USD 8.500 en 2025. El repunte reactivó el interés inversor y las expectativas de exportación.
Con proyecciones oficiales que estiman una fuerte expansión de la producción hacia 2035, el mineral se perfila como un complejo clave para la economía argentina, incluso en un contexto global marcado por la tensión política, la aversión al riesgo y la volatilidad financiera.





