Un informe privado estima que viajar a Estados Unidos para la fase de grupos implica un gasto de miles de dólares y un esfuerzo económico muy desigual entre los hinchas.
Seguir a la Selección argentina en el próximo Mundial de fútbol en Estados Unidos demandará una inversión cercana a los US$ 7.850 para asistir a los tres partidos de la fase de grupos, con sede en Kansas City y Dallas.
El paquete contempla entradas, alojamiento por 10 noches, alimentación y traslados internos, en un contexto de alta demanda que impacta en los precios. En caso de optar por una experiencia más exclusiva, el costo total puede superar los US$ 12.000.
Más allá del monto, el informe advierte sobre la desigualdad en el esfuerzo económico que implica el viaje según el país de origen. Mientras que un austríaco necesita alrededor de 2,8 salarios promedio para financiarlo, un argentino debe destinar cerca de 10 sueldos, y en el caso de un argelino el costo equivale a más de dos años de ingresos.
El análisis también señala que esta brecha limita el acceso a los grandes eventos deportivos, concentrando la presencia de público en sectores de mayores ingresos o provenientes de economías más desarrolladas.
En paralelo, el precio de las entradas muestra una fuerte escalada en las últimas décadas, con aumentos significativos en dólares desde los años noventa hasta la actualidad, lo que refuerza la tendencia hacia un espectáculo cada vez más exclusivo.
El informe concluye que el fútbol a nivel global avanza hacia un modelo con mayores barreras de acceso, tanto por los costos de los viajes como por el valor de los tickets, en línea con el crecimiento del negocio y la demanda internacional.








