El presidente brasileño vinculó una propuesta de aranceles a productos de su país con gestiones realizadas por los hijos del exmandatario Jair Bolsonaro ante funcionarios de la administración estadounidense. El gobierno advirtió que podría responder con medidas de reciprocidad.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, responsabilizó a integrantes de la familia Bolsonaro por la propuesta de Estados Unidos de aplicar aranceles del 25% a determinados productos brasileños y los acusó de promover una injerencia extranjera en asuntos internos del país.
Durante un acto público en el estado de Goiás, Lula sostuvo que los hijos del ex presidente Jair Bolsonaro mantuvieron contactos con funcionarios de la administración estadounidense para influir en decisiones relacionadas con Brasil. En ese contexto, los calificó como “traidores a la nación” y cuestionó su actuación ante un gobierno extranjero.
La reacción del mandatario se produjo después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos propusiera nuevos aranceles a productos brasileños tras una investigación sobre presuntas prácticas que afectarían el comercio bilateral. Entre los puntos observados figuran cuestiones vinculadas al sistema de pagos electrónicos PIX, la lucha contra la piratería, la deforestación ilegal y la aplicación de normas anticorrupción.
En un comunicado, el gobierno brasileño expresó su rechazo al informe estadounidense, al que consideró resultado de una iniciativa impulsada por la familia Bolsonaro. Además, sostuvo que la medida representa un intento de interferencia en asuntos internos del país.
Las autoridades brasileñas manifestaron su expectativa de que la recomendación no se traduzca en la aplicación efectiva de nuevos aranceles. Sin embargo, advirtieron que, de concretarse, Brasil podría recurrir a los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad para responder a lo que considera una medida injustificada.
La propuesta estadounidense contempla excepciones para algunos productos considerados estratégicos, entre ellos carne, café, frutas, aeronaves y minerales críticos. Mientras tanto, el gobierno de Lula aseguró que evaluará todas las herramientas disponibles para proteger la economía, el empleo y los ingresos de los brasileños.








