Una investigación internacional con más de 5.000 participantes, incluidos pacientes argentinos, advirtió que la enfermedad afecta la calidad de vida más allá del control de las crisis y planteó la necesidad de un abordaje integral.
La epilepsia afecta a más de 300 mil personas en Argentina y sus consecuencias trascienden las crisis convulsivas. Así lo demuestra el Global Epilepsy Needs Study (GENS), una investigación realizada en 15 países con la participación de 5.296 pacientes y cuidadores, que identificó importantes necesidades insatisfechas en los ámbitos emocional, social, educativo, laboral y sanitario.
Entre los principales desafíos detectados aparecen la incertidumbre permanente frente a la posibilidad de una nueva crisis, el estigma y la discriminación, las dificultades para acceder a servicios de salud adecuados y la falta de información clara sobre la enfermedad. El estudio también remarcó la necesidad de estrategias de atención que contemplen la salud mental y el acompañamiento familiar.
Los resultados muestran que el 44% de los participantes manifestó necesitar apoyo para afrontar el miedo y la ansiedad asociados a la epilepsia. Además, muchas personas señalaron que la imprevisibilidad de las crisis condiciona su vida cotidiana, dificulta el estudio, el trabajo y las relaciones sociales, y limita la planificación de actividades.
Los especialistas sostienen que, si bien el control de las crisis sigue siendo un objetivo central del tratamiento, también es necesario abordar las consecuencias cognitivas, psicológicas y sociales de la enfermedad. En los casos de epilepsia farmacorresistente, que afecta a cerca de tres de cada diez pacientes, la terapia cetogénica aparece como una alternativa no farmacológica con evidencia de beneficios para reducir la frecuencia e intensidad de las crisis.
Además de contribuir al control del cuadro, distintos estudios señalaron que este tratamiento puede mejorar funciones cognitivas, la atención y la calidad de vida. Las fórmulas nutricionales específicas utilizadas en esta terapia cuentan con cobertura integral por parte de obras sociales, empresas de medicina prepaga y el Estado para quienes no poseen cobertura, conforme a la legislación vigente.








