Tres décadas después de su muerte, la historia del conductor Leonardo Simons y sus tres cartas de despedida sigue siendo uno de los episodios más impactantes de la televisión argentina.
Nadie lo vio venir. Leonardo Simons era uno de los presentadores más populares de Argentina, tenía 49 años y todo indicaba que lo mejor de su carrera todavía estaba por delante. Pero en 1994 se suicidó y dejó a la televisión argentina sin palabras. Las tres cartas que escribió antes de morir fueron el único testimonio de lo que estaba viviendo.
El deshonor era la palabra que aparecía como central en esas cartas. Una sensación de vergüenza o de falta que Simons llevaba en silencio mientras el mundo lo veía triunfar en pantalla. Esa contradicción entre lo público y lo privado es parte de lo que hace tan difícil de entender su historia incluso hoy.
A tres décadas de ese episodio, su nombre sigue apareciendo en las conversaciones sobre los límites entre la vida pública y la salud mental.







