El sistema de Seguro Social de Estados Unidos está en camino a una crisis en 2032 que obligaría a recortar más del 20% de los pagos a sus beneficiarios si el Congreso no aprueba una ley de reforma antes de esa fecha.
El Seguro Social de Estados Unidos vive su momento más crítico en décadas. Las proyecciones del gobierno muestran que el fondo fiduciario que sostiene los pagos a jubilados y discapacitados se agotaría alrededor de 2032, y sin una reforma legislativa, los beneficios se recortarían automáticamente en más de un 20%. Es una cifra que suena abstracta hasta que se traduce a plata real: para alguien que cobra 1.500 dólares al mes, significa perder más de 300 dólares de golpe.
El Congreso tiene las herramientas para evitarlo, pero no el consenso político para usarlas. Las discusiones entre republicanos y demócratas sobre qué hacer con el Seguro Social se repiten cada pocos años sin llegar a nada concreto. La reforma más reciente data de 1983, cuando Ronald Reagan y el Congreso llegaron a un acuerdo bipartidario que parecía impensable.
Hoy ese tipo de acuerdo parece todavía más difícil, pero no imposible. La información fue publicada por LA NACION, que destaca que la ventana para actuar sigue abierta, aunque se va cerrando con cada año que pasa sin una decisión legislativa.







