El endeudamiento creció durante el primer semestre de 2026 y volvió a instalar el debate sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas en un contexto de menor disponibilidad de divisas.
La deuda externa pública de Bolivia llegó a 14.357,7 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2026, la cifra más alta registrada por el país. El monto representa un incremento de 193,4 millones de dólares respecto de diciembre del año pasado y refleja una mayor utilización del financiamiento externo para sostener las necesidades fiscales.
Durante los primeros seis meses del año, el país recibió desembolsos por 1.217,8 millones de dólares destinados principalmente a apoyo presupuestario, obras de inversión pública y programas de fortalecimiento de la gestión económica. Además, se concretaron cuatro nuevos contratos de préstamo y una emisión de títulos de deuda por 1.322,3 millones de dólares.
El crecimiento del endeudamiento reavivó los cuestionamientos de sectores opositores y de analistas económicos, que advirtieron sobre una mayor dependencia del crédito internacional en un escenario marcado por la escasez de divisas, el menor ritmo de la actividad económica y la presión sobre las reservas internacionales.
Desde el gobierno defendieron la estrategia de financiamiento y sostuvieron que los indicadores de solvencia continúan dentro de parámetros considerados sostenibles. El Banco Central de Bolivia informó que la relación entre la deuda externa y el Producto Interno Bruto se ubicó en 26,5 por ciento, por debajo del umbral de referencia del 40 por ciento utilizado por organismos internacionales para economías de ingresos bajos.
El nuevo nivel de endeudamiento se produce mientras las autoridades buscan preservar la liquidez del Estado, financiar proyectos de inversión y responder a las crecientes exigencias económicas que enfrenta el país.








